Energía Solar

La energía solar es una fuente de vida y origen de la mayoría de las demás formas de energía en la Tierra. Cada año la radiación solar aporta a la Tierra la energía equivalente a varios miles de veces la cantidad de energía que consume la humanidad.
Recogiendo la radiación solar mediante paneles específicos, ésta puede producir otras formas de energía limpias, como son la térmica o la eléctrica.
LA ENERGÍA SOLAR ELÉCTRICA se obtiene a partir de unos paneles, módulos o placas fotovoltaicas que están formados por dispositivos semiconductores que captan los fotones transmitidos en la luz solar para transformarlos en una corriente continua de electrones, es decir, en electricidad. Un acoplamiento en serie o en paralelo de estos paneles permite la obtención de voltajes mayores con una configuración sencilla.
Estos paneles fotovoltaicos producen energía eléctrica durante las horas de insolación en forma de corriente continua que se almacena en los acumuladores. Posteriormente esta electricidad se transforma en corriente alterna mediante unos inversores para ser suministrada a los receptores en los momentos de consumo energético.
LA ENERGÍA SOLAR TÉRMICA se basa en un principio tan simple como el de calentar un líquido aprovechando el calor de los rayos de sol.
Ésta se obtiene a partir de unas placas específicas denominadas colectores por los que circula un líquido que se calienta por la acción de la radiación solar. El líquido caliente atraviesa el circuito hidráulico primario hasta llegar al acumulador, donde se produce un intercambio de calor entre el circuito primario y el secundario, es decir, entre el líquido calentado en las placas solares y el líquido caliente que utilizaremos para uso doméstico o industrial.
Por ello la energía solar, tanto térmica como eléctrica, nos devuelve grandes beneficios y es una de las fuentes energéticas renovables más asentadas en la actualidad.
Captación renovable de la luz
La radiación solar que alcanza la Tierra puede aprovecharse por medio del calor que produce a través de la absorción de la radiación, por ejemplo en dispositivos ópticos o de otro tipo. Es una de las llamadas energías renovables, particularmente del grupo no contaminante, conocido como energía limpia o energía verde. Si bien, al final de su vida útil, los paneles fotovoltaicos pueden suponer un residuo contaminante difícilmente reciclable al día de hoy.
La potencia de la radiación varía según el momento del día, las condiciones atmosféricas que la amortiguan y la latitud. Se puede asumir que en buenas condiciones de irradiación el valor es de aproximadamente 1000 W/m² en la superficie terrestre. A esta potencia se la conoce como irradiancia.
La radiación es aprovechable en sus componentes directa y difusa, o en la suma de ambas. La radiación directa es la que llega directamente del foco solar, sin reflexiones o refracciones intermedias. La difusa es la emitida por la bóveda celeste diurna gracias a los múltiples fenómenos de reflexión y refracción solar en la atmósfera, en las nubes y el resto de elementos atmosféricos y terrestres. La radiación directa puede reflejarse y concentrarse para su utilización, mientras que no es posible concentrar la luz difusa que proviene de todas las direcciones.